Nocturnidad

Es cierto que la nocturnidad suele ser considerado un agravante, pero no nos engañemos, la noche permite lo que muchas veces el día impide.

En Asturias los hórreos son distintos a los gallegos, suelen ser mayores y comunales, encontrándose en los núcleos rurales entre las casas, no dentro de ellas como sucede en Galicia.

En lo que no cambian es en la función, en ambos casos sirven para guardar los preciados recursos para sobrellevar el resto del año. Osea, para no pasar hambre.

Así que esperamos a que fuera una hora imprudente para colgar en el hórreo el pan nuestro de cada día y así saciar ese hambre exhibicionista que a veces embarga a elora sin saberlo.

Alfil.

Redes, 2008.

Calder



La fotografía nos muestra un instante, el video un momento.

Alfil.

Hogar dulce hogar, 2008

La Ventana Indiscreta

Un día nos reunimos un grupito en festivo para ir a la oficina. No fuimos a trabajar pero sudamos.

Las vistas que tuvimos sobre la ciudad y el mar fueron privilegiadas.

El local ya está alquilado pese a la crisis, quizá les trajimos suerte.

Alfil.

Badalona, 2008.

Ya es primavera











Domingo por la mañana, sol radiante y un cielo despejado han borrado en un abrir y cerrar de ojos los restos de invierno que quedaban. Desde hacía días los almendros en flor entonaban su canto de sirenas particular y yo, soy facilmente tentable.


Canes y fotógrafo se apuntaron a la excursión por la ruta de las batallas, las que libraron los franceses y cierto tamborilero. Y nosotros, rememorando esas épocas libramos nuestra particular batalla contra las cuerdas y esas cortezas lacerantes saliendo casi indemnes apenas con rasguños.

Alfil.

El Bruc, 2009.

Simpathy for the Devil.

Mi primer contacto con el diablo fue en el colegio, mis queridas monjitas me contaron que era un chico malo, muy malo con cuernos y rabo. Ya un poco más mayor descubrí que “los buenos” quizá no lo eran tanto, recuerdo a todo un ejemplo de rectitud, el Hermano Virgilio que nos sentaba en su regazo para explicar las lecciones y ya de paso tocarnos el culo, con todo el cariño, por supuesto!. Que sorpresa descubrir que no sólo los demonios tenían rabo.

Entre otros, con Saramago y su "Evangelio según Jesucristo" además de reirme me planteé algunas cosas y fui dándome cuenta que no siempre lo malo lo es tanto.

Y hete aquí que de pronto un día, a modo de cohartada, mis ángeles de la guarda me dejaron en manos de uno de ellos.

Ya tenía simpatía por él como decían los Rollings pero nunca creí que además, me cayera tan bien.

Alfil.

Rosas5, 2009.



Nocturnos

Siempre me ha gustado la espeleología, adentrarme en las entrañas de la tierra, cuevas, barrancos.

Cualquier freudiano puede decirme que sin duda eso es un reflejo de mi interés por regresar al vientre materno, ese útero refugio salvador donde reina la paz. Pero ya me explicarán que hacen los murcielagos en ese útero puesto que si algo me ha alegrado esas incursiones siempre han sido estos pequeños animales.


Colgados del techo escrutan con su gritos aquello que les rodea atentos al más leve movimiento prestos a lanzarse sobre su presa. La oscuridad es su elemento y sólo allí muestran su tremenda vitalidad.

Alfil.

Bel Luna, 2008


Ego II.



Algunos poseidos lo advertían, somos legión.

Santidad



Hay que reconocer que otrapiel es una santa pues es público y notorio que siempre la dejo colgada.


Alfil, FICEB 2008

Dos por uno.

Toda espera tiene su recompensa.


Alfil.











Hogar dulce Hogar, 2008.

Sidrales




















A todos, un día u otro, nos toca ir de vacaciones. Esta vez fue Asturias el destino de la "familia".

Una reconversión brutal dejó a esa tierra un legado industrial en ruinas, un paraiso para alguien amante de lo decadente.
Pero me asombro la extensión y la cantidad de lo abandonado. Los pozos mineros que continuan abiertos muchas veces lo están sólo para evitar inundaciones en las galerías abiertas que, como en un emmental, plagan las entrañas de esa tierra. La indústria pesada abandonó hace años unas instalaciones mastodónticas y allí restan escampadas por doquier, degradándose como colosos abatidos.
Pese a todo ello y a sufrir un éxodo que ríete tu de los bíblicos, sus gentes son amables, cordiales y atentas. ¡Y qué cocina!, he vuelto con dos quilos más puramente asturianos en mi cuerpo, mis adipocitos han fraguado una sólida amistad con el cabrales, les fabes y esa facilona sidra escanciada.

El camino de vuelta fue como la "Berrea" que empezó esos días, un lamento continuo por abandonar ese paraíso.

Alfil.

Asturias, 2008.